Jue, 07/18/2019 - 09:54

A vivir el presente

No acaba de pasar una moda cuando llega otra que se impone. Ahora les dicen 'challenge'. Me he sumado a muchas pero a la última que rueda por redes sociales, me niego tajántemente. ¿Verse viejo en una foto? ¿Pa' qué carajos sirve eso? ¿Estamos muy interesados en ver los estragos del ineludible paso del tiempo? No se necesita una App para eso.

A los de mi generación nos basta con enfrentar el espejo cada mañana para descubrir que los años han dejado su huella. Que el pelo que no se ha caído comienza a tornarse gris, que las arrugas nos hacen ligeramente interesantes o que la barriga ya se hizo costumbre en nuestra arrolladora personalidad.

El reto, creo yo, está es en descubrir la fórmula mágica para que ese inevitable trasegar del tiempo se haga más lento y no solo nos mantengamos un poco jóvenes en apariencia, sino que logremos conservar algo de esa inocencia que hace grandes a los niños, un poco de la alegría que inunda a los adolescentes, y una pizca de la inmadurez que teníamos antes de convertirnos en adultos contemporáneos.

¿Para qué? Pues para seguir vivos, llenos de energía, con la vitalidad desbordando nuestras personalidades. Ahí, seguramente, encontraríamos más felicidad que en ver cómo seremos dentro de 10, 20 o 30 años. No lo duden, cuando llegue ese momento haremos hasta lo imposible por vernos jóvenes por una sola vez más, y seguro que no habrá ni una sola App que lo haga posible.

Yo, por mi parte, no me tomo la foto esa que me haría ser viejo, porque en un arrebato de inmadura vanidad no quiero comenzar todavía a recibir hojas de vida de candidatas que se interesen en lo que seguramente será un grandioso viejo verde.

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