Dom, 05/22/2022 - 09:43

Walkie talkie casero, por si se va la luz

El último mensaje que miré en mi teléfono, antes de pararme en esta tarima y hablarles a ustedes de lo que venía a hablarles, pero ya no, decía que, si pasaba alguna cosa, o si dejaba de pasar otra cosa, para no ahondar demasiado, en los próximos comicios, la luz, tarde o temprano, iba a escasear y nos íbamos a ver, de pronto, pero de súbito, en las tinieblas.

No sé exactamente a qué se refería, porque también el mensaje era un poco disperso, no era tan claro como para entender si se trataba de un tono religioso, político o hasta filosófico, pero me hizo pensar en que, si por cualquier motivo, sea el que sea, nos falta la luz o nos faltará la luz, a lo mejor será, y sería un buen momento para que todos volvamos a ese hermoso tiempo en el que nos comunicábamos con otras personas utilizando ese dispositivo tecnológico tan avanzado que llevamos dentro de nuestra garganta, esas cuerdas musicales y que todo el mundo conoce como cuerdas vocales, y con las que nos dirigíamos a las personas que teníamos cerca, les decíamos lo que teníamos que decirles enviándoles mensajes de voz todo el tiempo. Y, por esto, me parece importante decirles que nunca sobrará regresar a nuestros orígenes, y mucho menos a nuestros instintos para comunicarnos, para decirle a los demás lo que pensamos, lo que creemos, lo que sentimos y, por tanto, jamás será en vano que los demás lo intenten también con nosotros.

Es por esto que no me afecta, no me asusta de ninguna manera, ni altera mi forma de ver el mundo, porque, el hecho de que me amenacen o me adviertan que el mundo puede oscurecerse, sea hoy, mañana, en cincuenta años, o para siempre, no me aterra porque, si llegáramos a quedar en la oscuridad, estoy seguro de que las cosas no llegarían a empeorar y, al contrario, creo que llegarían al punto en donde empiezan mejorar.

Por lo tanto, lo primero que hice fue responder el mensaje de una forma quizá cordial, quizás amable, quizá pasivo-agresiva, ya lo sabemos, con ese emoji que sonríe y levanta las manitas, como librando cualquier responsabilidad afectiva, como diciendo que esto que acaban de decir enternece, que esto que acaban de decir, causa gracia o que esto que acaban de decir es invisible y por eso contesto esto, porque no sé qué más decir, de forma cordial, para no decir que lo que se dijo no me importa en lo más mínimo, o no me asusta de ninguna manera, o que están equivocados y no estoy de acuerdo con eso y creo que no tienen razón, pero respeto lo que quieran pensar, aunque no respete lo que piensan.

Es completamente cierto lo que se están imaginando, al menos ustedes dos, que están hablándose en secreto, y ustedes tres, que están conversando en ese grupo de WhatsApp. La persona a la que le envié esta respuesta me respondió diciéndome que habría de perecer en la oscuridad. Lo que no sabe esa persona es que lo que me dijo, más allá de una amenaza, es una esperanza para el resto de mi vida.

 

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