Lun, 04/06/2020 - 08:29

Amigo Pedro

Ayer me despertó, a las seis, una llamada desde Brasil.

Me devolví veintiún años,
cuando Pedro nos cedió,
a Astrid y a mí,
su piso del barrio Gracia 
en Barcelona.
En la Calle Verdi, 
número cinco, 
segundo, tercera.

Esta llamada es una foto,
tomada por Pedro, 
de nuestra amistad,
de mi juventud en el aire,
de las fiestas brasileñas,
de la Calle de Cines Verdi,
del fin del amor con Astrid.

El tiempo se detiene.
Hoy en la tarde
comeremos fríjoles.
Beberemos vino tinto.
Pedro tomará martinis
hasta el alma.
Hablaremos duro Portuñol
y una miqueta en Catalán.

Hoy compruebo 
que los amores se van.
Como los años y los pisos.

Hoy disfruto
que la amistad se queda.
Como las fotos de Pedro
a los reflejos
de los vidrios urbanos 
y a mi soledad.

Amigo Pedro Nunes Filho,
quiero brindar y bromear.
Como tú decías, 
pero al revés:
¡Salud y dinero!
Así con esto,
no se compre el amor.

Así con esto, 
sólo nos llame en el alba una leve saudade.

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