Vie, 04/03/2020 - 09:54

Para perder el tiempo II: Tumbas que Tumban

Por: Jairo Ruíz Clavijo.

Todos los cementerios del mundo tienen tumbas con sus propios adoradores: El día de los muertitos en México merece una crónica exclusiva pero hoy nos ocuparemos solo de 3 cementerios: el Central de Bogotá, el Pére-Lachaise de Paris, y el antiguo cementerio de Ibagué, escenario de mis pilatunas y el único, cuando menos en Colombia, que tenía una tumba para los borrachitos.

Se diría que no está bien exponer un tema tan inútil como cementerios y tumbas dadas las circunstancia, pero si la muerte nos enseña los dientes, no está demás sonreírle en esta pandemia.

Allá vamos: Las mujeres van al cementerio a pedir salud para ellas y trabajo para sus maridos y en el Cementerio Central de Bogotá, declarado Monumento Nacional en 1984, hay 3 tumbas muy visitadas por ese motivo:

 

La tumba de Leo S. Koop:  

El sepulcro del fundador de Bavaria, primer “cacao” de nuestra historia republicana, es uno de los mas visitados porque en vida “El Mono Leo” fue muy reconocido por su sentido altruista. Arriba del monumento está la estatua dorada del Pensador de Rodin, pero con la cabeza de Bolívar y los fieles musitan sus peticiones en el oído izquierdo de la escultura (por el derecho no oía nada) y dejan sus ofrendas florales: no se le debe atafagar pidiéndole mucho: solo una cosa a la vez y no muy exagerada.

Muy cerca esta la tumba de las hermanitas Bodmer con dos pequeñas niñas arrodilladas de   las que solo se sabe que murieron pequeñas con un año de diferencia y a ellas les ruegan por la salud de los niños.

La tercera tumba es la del matemático y astrónomo Julio Garavito cuya imagen está en el billete de Veinte mil pesos. La gente tiene la creencia de que si se acerca y frota la tumba con un billete de $ 20.000 por el lado del Cometa Halley, jamás le faltará uno de esos en su bolsillo.

 

El Cementerio de Pére-Lachaise:

Son las 44 hectáreas más caras del mundo, un metro cuadrado allí vale mas que en Wall Street, es el cementerio de los inmortales, un museo al aire libre que conserva la tumba demás de un centenar de los escritores, pintores y científicos mas famosos, además de medio centenar de cantantes, músicos y compositores. : Honoré de Balzac, Colette, Eugène Delacroix, Raymond Radiguet, María Callas, Sarah Bernhardt, los esposos Curie, Alfred Nobel, Abelardo y Eloísa y Moliere, son apenas unos de los muchos inmortales que allí tienen su descanso eterno.

Allá reposa el Presidente Guillaume Apollinaire muerto en pleno adulterio a pocas cuadras de su amante Marie Laurencin enterrada con sus cartas de amor encima de su corazón y también Edith Piaf rodeada de cuatro de sus esposos o amantes.

En honor de la brevedad solo hablaremos de dos tumbas: Las de Oscar Wilde  y Víctor Noir.

 

La tumba de Oscar Wilde:

Exilado en París después de pagar condena en Londres por homosexual, está presidida por la estatua de una quimera cuyas partes sexuales eran tan

prominentes que unas beatas se las arrancaron a martillazos y ahora el administrados del cementerio las tiene en su escritorio y las utiliza como pisapapeles.

En la foto se aprecia en buen estado, pero cuando la conocimos, está cubierta de letreros, pintalabios y peticiones de hombres en busca de novios...

A diferencia de las españolas, francesas y franceses piden sexo sin discriminar

Víctor Noir es para ustedes un desconocido, pero fue un apuesto militar francés amante del sobrino de Napoleón conocido como II y a quien se le atribuye la paternidad de Maximiliano, quien fuera Emperador de México.

Un fanático lo desafió a duelo y lo mató. Sobre la tumba de Víctor yace su estatua en bronce, pero sus partes intimas abultan tanto que su faldiquera reluce al sol.

Todo porque toda mujer parisina que quiere novio, esposo o amante va a su tumba, moja sus dedos con saliva y la frota… allí donde tú sabes…

 

Roberto Ruiz Rojas fue un sobrino mío que anticipo su funeral con fecha y hora y cuya tumba brilla al sol en el viejo cementerio de Ibagué.

Vivíamos en la Carrera 3 # 20-89 a media cuadra de ese cementerio en la primera casa de dos pisos que se construyó en esa ciudad. Mi padre, ya viuda, le echaba flores a las mujeres que iban a rezar a sus difuntos y yo desde un balcón la orinaba.

Un par de ellas le dio quejas a mi papá, me castigaron y yo en venganza me escondí tas una tumba (el cementerio solo tenía cerca de alambre), ¡y cuando las beatas llegaron salí cubierto con una sábana y gritando!

Roberto Ruiz Rojas fue el primer existencialista que conoció el Tolima, recién llegado de Francia e impregnado de las doctrinas sartrianas, fue maestro de escritores de nuestra tierra, Germán Santamaría lo reconoce como tal, y nos iniciamos casi a tiempo como colaboradores de los periódicos: El como columnista de El Cronista de Ibagué y yo publicando cartas en el Correo de El Tiempo.

Por esa época se acababa de abrir el actual edificio de la Gobernación del Tolima y se destinó en ella una Biblioteca-Salón de exposiciones abriéndose una especie de concurso ara bautizarla.

Uno de los vasallos, que acá sobran, propuso que al salón llevara el nombre del dos veces candidato presidencial y varias veces ministro Alberto Santofimio Botero. Roberto escribió una columna diciendo que el padre del caudillo había sido toda su vida empleado bancario habiéndose jubilado como tal y como nunca había tenido nada que ver con la escritura, la pintura ni ninguna de las artes, no veía al caso bautizar la sala con su nombre.

¡Ahí fue Troya! El periódico y las emisoras fueron escenario de una gran controversia y uno de los admiradores del líder escribió que, aunque el señor Santofimio no fuera artista,” era el padre de ese prócer de la patria, y la sala debía llevar su nombre, aunque solo fuera por el esfuerzo de haberlo concebido”

Como para inaugurar el salón se había hecho un concurso de fotografía y pintura, Roberto contrató una pareja y la retrató haciendo el amor encima e la cama, debajo de la cama, atravesados en la cama y la secuencia terminaba con la modelo exhausta, al lado de la cama, con el cabello que le caía hasta el suelo y un letrero: “El Esfuerzo de Haberlo Concebido”

El trabajo fue seleccionado por el Jurado entre los finalistas para ser exhibido, los organizadores quisieron retirarlo por respeto al exministro, pero los ganadores amenazaron con retirar sus trabajos si no se exhibía el de Roberto. Finalmente, la sala se abrió casi que clandestinamente.

Meses después a mi sobrino le pasó por encima un camión de gaseosas. Hospitalizado, mandó a timbrar unos carteles que decían:

ROBERTO RUIZ ROJAS

Invita al sepelio de

ROBERTO RUIZ ROJAS

Que se celebrarán el próximo Jueves a las 4 de la tarde en la Iglesia Catedral.

Se agradece acompañar mi entierro con música y no tapar mi tumba con flores si no con botellas.

Efectivamente, murió el miércoles19 de Julio y su entierro se celebró el jueves a las cuatro de la tarde en la Iglesia Catedral. Lo velaron en el salón de exposiciones que Su féretro fue llevado en andas por la bohemia tolimense acompañada por la Banda Departamental, lo velaron en el controversial salón que hoy lleva su nombre y su tumba resplandece de botellas y copas rotas porque los borrachitos del Tolima, religiosamente, acuden a derramar un trago y dejar los restos de la botella en su tumba, para que no les falte el licor.

Quienes quieran ver el decreto de honores de Roberto, pueden seguir este enlace: https://www.ibague.gov.co/portal/admin/archivos/normatividad/2008/DECRETO%20266.PDF

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