Sáb, 06/27/2020 - 09:21

Cobertura de vacunación colombiana podría disminuir entre un 20-25%

Según la OMS, al menos 25 países están aplazando sus campañas de vacunación, lo que podría afectar alrededor de 117 millones de niños. En Colombia, se estima que para el tercer trimestre del 2020 las tasas de vacunación estarían entre un 20-25% por debajo de lo esperado.

Con más de 8.9 millones de casos en el mundo y superando por poco los 71 mil contagiados en el país, el COVID-19 se ha consolidado como la emergencia de salud más grave a la que la región ha sido sometida en los últimos 100 años, planteando un escenario epidemiológico sin precedentes a nivel global.

En esta línea, entidades como la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE) y la Asociación Latinoamericana de Pediatría (ALAPE) han elaborado el ‘Documento Latinoamericano sobre Vacunación y Servicios de Inmunización durante la Pandemia COVID-19’, una guía clara que le permite a los países saber cómo mantener el control de la enfermedad, sin dejar de priorizar el control de las enfermedades prevenibles por vacunación (EPVs) .

Aunque la prevención y el control de las EPVs ha sido una prioridad para los sistemas de salud en Latinoamérica, con programas nacionales de inmunización (PNIs) catalogados dentro de los más exitosos del mundo, la pandemia representa un verdadero desafío para mantener un sistema de salud en funcionamiento. De hecho, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), al menos 25 países están aplazando sus campañas de vacunación, lo que podría afectar alrededor de 117 millones de niños y exponerlos a brotes de enfermedades como el sarampión.

De acuerdo con el Dr. Pío López, presidente de la Junta Directiva de SLIPE, la OMS establece seis servicios de salud esenciales que deben mantener alta prioridad. “El primero de ellos es en definitiva la prevención de enfermedades prevenibles, una práctica que ha permitido con el paso del tiempo evitarnos enfermedades, controlarlas o erradicarlas. Hoy la inmunización nos garantiza, al menos, evitar contraer una enfermedad que puede empeorar los síntomas de un posible coronavirus o hacer usos de las instalaciones hospitalarias por una EPV”.

El documento indica que igualmente relevantes son los servicios relacionados con el cuidado del embarazo y el parto, el cuidado de las poblaciones vulnerables como niños menores y personas mayores, la continuidad en las terapias de pacientes críticos admitidos, el manejo de las emergencias médicas y agudas y los servicios diagnósticos básicos. “Como se puede apreciar en los 3 primeros la inmunización tiene un rol fundamental”, subrayó el experto.

La disrupción en la prestación de los servicios de vacunación es una señal de alerta para los países de la región porque se podrían generar nuevos brotes de EPVs, incrementando aún más las altas tasas de morbilidad, mortalidad y requerimiento de atención médica que los servicios de salud latinoamericanos están experimentando. Además, estos brotes ya se han dado en los últimos años en países como Brasil, Argentina, Chile y Colombia.

Cobertura en Colombia
De acuerdo con el documento, aunque las coberturas se encuentran por encima del 90% para la mayoría de EPVs, las cuales se han mantenido durante los últimos años, la mayor preocupación se centra en que las coberturas para el tercer trimestre del 2020 están entre un 20-25% por debajo de lo esperado para todas las vacunas, lo cual muestra el impacto que la pandemia está teniendo en las actividades de prevención esencial2.

En esa línea, SLIPE y ALAPE invitan a los países de América Latina a no bajar la guardia con la inmunización de las poblaciones en riesgo y seguir los ocho principios guía recomendados por la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), entre los cuales se encuentran la priorización de los servicios de vacunación a toda costa, como la inmunización del personal de salud, el monitoreo de la pandemia de potenciales brotes de EPVs, la suspensión de campañas masivas de vacunación y el evaluar la implementación de sistemas de inmunización móviles o a domicilio.

Finalmente, las entidades sugieren prestar especial atención a EPVs tales como el sarampión, la rubéola, el tétanos neonatal, la polio, la influenza, el neumococo, el meningococo, la fiebre amarilla y la difteria, cuyos índices de morbimortalidad y potencialidad para originar nuevos brotes son altos.

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