Mar, 01/17/2017 - 09:46

Estrategias para combatir el estrés

El estrés es un estado de cansancio mental que se produce a causa de una muy alta exigencia física, mental o emocional. Es la respuesta automática que los seres humanos tenemos frente a las condiciones extremas que enfrentamos y que perturban nuestro equilibrio natural.

Enfrentar y combatir el estrés se ha convertido en una tarea casi diaria para la mayoría de personas en el mundo. Diversas técnicas pululan a través de los medios y las redes sociales, sin que esto implique que tengamos información idónea sobre cómo prevenirlo y enfrentarlo de manera correcta y sana.

Lo primero es entender que el estrés es un proceso natural de respuesta de nuestro organismo y empezar a identificar las señales que nos indican que nos encontramos estresados observando las emociones: ansiedad, confusión, miedo, irritabilidad, etc. Nuestras conductas: risa nerviosa, trato brusco a los demás, llanto, consumo frecuente de bebidas alcohólicas, aumento de consumo de tabaco, apretar las mandíbulas, entre otras. Los pensamientos: dificultad para concentrarse, olvidos, excesiva preocupación por el futuro, olvidos… Y los cambios físicos: cansancio, malestar estomacal, contracciones musculares, palpitaciones, respiración agitada, fatiga, infecciones y más.
El entorno, que está en constante cambio, obliga a los individuos a adaptarse; por tanto, cierta cantidad de estrés es necesaria para que el organismo responda adecuadamente a los retos y los cambios de la vida diaria. Es lo que se conoce como eustrés o estrés positivo.
Se trata de una respuesta fisiológica y psicológica de una persona que intenta adaptarse a las presiones a las que se ve sometida, originada por el instinto de supervivencia del ser humano, en la que se ven involucrados muchos órganos y funciones del cuerpo, como el cerebro y el corazón, los músculos, el flujo sanguíneo, la digestión...
Si bien en un primer momento la respuesta de estrés es necesaria y adaptativa, cuando ésta se prolonga o intensifica en el tiempo, la salud, el desempeño académico o profesional e, incluso, las relaciones personales o de pareja del individuo se pueden ver afectadas.
Existen diferentes tipos de estrés, que se clasifican en función de la duración:
Estrés agudo: Es estimulante y excitante, pero muy agotador. No perdura en el tiempo. Ejemplo: una serie de entrevistas de trabajo en un día. Puede aparecer en cualquier momento en la vida de cualquier individuo.
Estrés agudo episódico: Es cuando se padece estrés agudo con mucha frecuencia. La gente afectada reacciona de forma descontrolada, muy emocional, y suele estar irritable, y sentirse incapaz de organizar su vida.
Estrés crónico: En estado constante de alarma.
Para el Dr. Miguel Gutiérrez, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría, “Las circunstancias estresantes generan ansiedad, y si la persona afectada no tiene recursos psicológicos eficaces ante esa situación, se va a conformar un circuito de retroalimentación de la ansiedad”. Por eso he aquí algunas recomendaciones para adaptarse de la mejor manera a las circunstancias que generan estrés en la vida cotidiana.
No todo el estrés puede ser evitado y tampoco es saludable evitar una situación que necesita ser tratada. Sin embargo, muchos de los factores estresantes que surgen en nuestras vidas son innecesarios.
• Aprenda a decir “no” – Conozca sus límites y no los traspase. No se llene de responsabilidades adicionales que no le competen y que le van a generar dosis extras de estrés.
• Evite a las personas que le causan estrés – Si alguien siempre le causa estrés en su vida y no puede evitar a esa persona, limite la cantidad de tiempo que pasa con esa persona o termine la relación por completo.
• Tome el control de su entorno – Si el noticiero de la noche lo pone ansioso, apague el televisor. Si los trancones le desesperan, tome una ruta más larga pero menos transitada.
• Evite temas candentes – Si le molesta hablar sobre religión o política, tache estos temas de su lista de conversaciones. Si con frecuencia discute sobre el mismo tema con la misma gente, deje de sacar el tema o evite dichas conversaciones.
• Recortar su lista de tareas pendientes – Analice su horario, las responsabilidades y las tareas diarias. Si usted tiene demasiados deberes, trate de eliminar o delegar algunos de ellos.
• Exprese sus sentimientos. Si algo o alguien le está molestando, comunique sus preocupaciones de una manera abierta y respetuosa. Si no expresa sus sentimientos, los resentimientos aparecerán y la situación probablemente seguirá siendo la misma.
• Sea más asertivo. No pase a un segundo plano en su propia vida. Lidie con los problemas de frente, haciendo su mejor esfuerzo para anticipar y prevenir.
• Administre mejor su tiempo. Una mala administración del tiempo puede causar mucho estrés. Cuando se tiene prisa es difícil mantener la calma y estar centrado. Pero si se planifica con antelación el día, podrá mantener sus niveles de estrés más bajos.
• Reformular problemas. Trate de ver las situaciones de estrés desde una perspectiva más positiva. En lugar de amargarse en un atasco de tráfico, vea esa situación como una oportunidad para hacer una pausa en su vida y relajarse, escuche su emisora de radio favorita o simplemente reflexione sobre algo agradable.
• Tomar perspectiva de la situación estresante. Pregúntese lo importante que será esa situación a largo plazo. ¿Importará dentro de un mes? ¿Un año? ¿Vale la pena enojarse de nuevo? Si la respuesta es no, enfoque su tiempo y energía en otros lugares.
• Concéntrese en lo positivo. Tómese un momento para reflexionar sobre todas las cosas que usted aprecia en su vida, incluyendo sus propias cualidades positivas. Esta simple estrategia puede ayudar a mantener las cosas en perspectiva.
• No trate de controlar lo incontrolable. Muchas cosas en la vida están fuera de nuestro control, especialmente el comportamiento de otras personas. Céntrese en las cosas que usted puede controlar, como la forma en que va a reaccionar a los problemas.
• Busque el lado positivo. Como dice el refrán: “Lo que no nos mata nos hace más fuertes.” Cuando se enfrenta a grandes retos, trate de verlos como oportunidades para el crecimiento personal. Si sus malas decisiones han contribuido a una situación estresante, reflexione sobre ellas y aprenda de sus errores.
• Comparta sus sentimientos. Hable con un amigo de confianza o tenga una cita con un terapeuta. Expresar lo que le está pasando puede ser muy catártico, incluso aunque no haya nada que pueda hacer para cambiar la situación estresante.
• Aprender a perdonar. Acepte el hecho de que vivimos en un mundo imperfecto y que la gente comete errores. Deje ir la ira y el resentimiento. Libérese de energía negativa al perdonar y siga adelante.
• Dedique tiempo a relajarse. Incluya el descanso y la relajación en su rutina diaria. No permita que le invadan otras obligaciones. Este es el momento de tomar un descanso de todas las responsabilidades y recargar las pilas.
• Pase tiempo con personas positivas que mejoren su vida. Un fuerte sistema de apoyo le ayudará a amortiguar los efectos negativos del estrés.
• Haga algo que disfrute todos los días. Tómese un tiempo para actividades de ocio que le aporten alegría, ya sea observar las estrellas, cantar o leer.
• Mantenga su sentido del humor. Esto incluye la capacidad de reírse de sí mismo. Reírse ayuda a su cuerpo a luchar contra el estrés.
• Haga ejercicio con regularidad. La actividad física juega un papel clave en la reducción y prevención de los efectos del estrés. Dedique al menos 30 minutos de ejercicio, tres veces por semana. Nada es mejor que el ejercicio aeróbico para liberar la tensión acumulada.
• Coma una dieta saludable. Los cuerpos bien alimentados están mejor preparados para lidiar con el estrés… así que sea consciente de lo que come. Comience su día con un buen desayuno y mantenga su energía y su mente clara con alimentos balanceados y nutritivos durante el día.
• Reducir la cafeína y el azúcar. Al reducir la cantidad de café, refrescos y chocolate en su dieta, usted se sentirá más relajado y podrá dormir mejor.
• Evite el alcohol, los cigarrillos y las drogas. El alcohol o las drogas pueden proporcionar una salida fácil de la tensión, pero el alivio es sólo temporal. No evite o enmascare el problema en cuestión; confronte a los problemas de cara y con la mente despejada.
• Duerma lo suficiente. Un buen descanso es el combustible necesario para su mente. Sentirse cansado aumentará su estrés.
No necesariamente debe cumplir con todas las recomendaciones, simplemente haga su propia lista y suelte lo que no es beneficioso para su salud, o como dirían los costeños “cógela suave primo”.

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Interesante articulo sobre el estrés. A veces la rutina diaria del trabajo nos estresa y el problema es que no lo reconocemos creemos que el estresado es el otro que esta en nuestro entorno, la esposa , el vecino o el compañero de trabajo. Gracias por sus consejos para aliviar esta enfermedad moderna.

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